En nuestros días, una parte muy importante de la población practica deportes en las laderas de las montañas, las nieves, las cuevas o barrancos, el desierto... Pero el paso del tiempo no ha modificado las condiciones del medio. Por tanto, a mayor participación, más accidentes y enfermedades derivan de la presencia humana en estos entornos inhóspitos. Una asistencia sanitaria y un rescate adecuados en estos casos resultan costosos y de una enorme complejidad, pero son absolutamente determinantes para el pronóstico de los accidentados.